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Innovación: Proyecto Cicero

La ingeniería Garau de Palma de Mallorca ha iniciado el Proyecto Cicero, un sistema para la mejora del agua portuaria. El objetivo es aumentar la calidad del agua en el puerto, ganando transparencia y un color más natural.

Las aguas estancadas por los muelles de abrigo de los puertos deportivos empeoran la calidad del agua, y la prácticamente inexistente corriente marina impide que circule y se renueve. Esta falta de movimiento origina unos problemas, casi todos ellos en diversos aspectos de su limpieza.

El Proyecto Cicero trata de evitar principalmente uno de ellos, el exceso de nutrientes marinos. Mediante la depuración del agua, se potencian los procesos naturales que se dan el mar y retira el exceso de nutrientes presentes en el agua de mar y también en la de los puertos. “Disminuyendo los nutrientes lograremos revertir el color verdoso del agua, garantizando con la mejora de la transparencia que la luz solar pueda llegar al fondo con facilidad”, explica Carlos Garau, fundador de la empresa de ingeniería. “Una de las principales fuentes de sedimentación que hay en los puertos es la microfauna que va muriendo y se deposita en el fondo. Reducirla permitirá mejorar el ecosistema submarino, con la implantación de especies vegetales, algas e incluso estrellas de mar”, continua Garau. Disminuir el poso de los nutrientes muertos que van depositándose en el fondo, también redundará en que el calado de los puertos vaya disminuyendo, de manera lenta pero imparable, lo que evitaría trabajos de dragado.

Para lograrlo, la ingeniería mallorquina creada por Carlos Garau ha ideado un sistema de filtrado, mediante un aparato que se colocará bajo los pantalanes. Su posición permite que el filtro de grandes dimensiones no interfiera en la operativa de los puertos al no ocupar espacio en el espejo de agua portuario practicable. Esta ubicación le protege de posibles golpes y no entorpece´ la maniobrabilidad de las embarcaciones. Además, el filtro situado bajo los pantalanes queda invisible para los usuarios o visitante del puerto.

Sus creadores estiman que los primeros efectos de mejorar la calidad del agua se notarán a los dos meses de instalar el filtro y entrar en funcionamiento, y la mejora será notable y fácilmente perceptible transcurridos dos o tres años, dependiendo de cada puerto y la tipología de su agua marina.

Ingeniería Garau ha colaborado estrechamente con el Acuario de Palmapara desarrollarlo, y tiene previsto instalar el prototipo en el Club Nàutic S’Arenal dentro de unos meses para realizar las primeras pruebas.

La ingeniería de Palma y su Proyecto Cicero han obtenido una subvención de Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias Españolas, a través de su programa Ports 4.0.