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Entrevista / Marcelino Botín

Marcelino Botin of Alinghi Red Bull Racing poses for a portrait in Barcelona, Spain on November 17, 2022

Por cuarta vez Marcelino Botín diseñará un barco para ganar la America’s Cup. Empezó con Team New Zealand en 2007, luego Luna Rossa y en la pasada edición lideró el diseño de American Magic.

¿Cómo fue fichar por Alinghi?

Primero porque el Alinghi Red Bull Racing es un equipo europeo y la próxima será en Barcelona. Eso lo hace más fácil para nosotros por los horarios, la idiosincrasia cultural, etc. Además, con Ernesto Bertarelli tenemos una relación desde hace años.

¿Le hizo dudar que fuera Alinghi un equipo nuevo?

En absoluto. Para mí lo más importante es disfrutar de los tres años de tu vida que vas a dedicar al proyecto. Son muchas horas de trabajo y si no estás contento es muy duro. Encontrar un buen ambiente y que me dejaran organizar mi propio equipo de diseño fue determinante. Empezar de cero, con una hoja en blanco es otro estímulo. El actual Alinghi es un equipo básicamente nuevo, solo mantiene una parte pequeña de su estructura anterior, además está asociado a Red Bull. Aunque Red Bull no haya estado tan involucrado en America’s Cup tiene gran experiencia en equipos de motorsport con alta tecnología.

¿Cómo funcionan las sinergias con Red Bull?

Aunque diseñar barcos y coches sean cosas distintas, tienen muchos puntos en común. Las herramientas de diseño son muy similares, como para la aerodinámica o el cálculo de estructuras, aunque las escalas sean distintas. Hay un aprendizaje que debemos transmitirles porque no están acostumbrados a los barcos, y eso es un problema porque requiere tiempo y aquí las cosas van muy rápidas. A veces hay que decidir si tenemos el tiempo suficiente para esperar su ayuda. Algunos ingenieros de Red Bull han venido a trabajar con nosotros desde el principio, y con ellos este problema de la comprensión de los barcos ya no es un problema. También tienen unos laboratorios de pruebas muy especializados a nuestra disposición que son muy útiles para nosotros, nos evitan tiempo y gastar dinero en montarlos. Para el simulador nosotros hacemos los cálculos en tiempo real mientras que ellos lo hacen de otra manera. Pero su tecnología y software si nos aportan mucho. También en otros campos, como sistemas y electrónica donde ellos están muy avanzados.

¿El viento de Barcelona les está dando muchos dolores de cabeza?

Hasta ahora casi siempre hemos tenido viento para navegar en el campo de regatas de Barcelona. Las olas son un factor nuevo respecto a ediciones anteriores, especialmente es un desafío cuando el viento sopla del este durante varios días seguidos. Algunos días será difícil competir, con olas de más de un metro de altura las cosas se complican mucho. El periodo de la ola es de solo cuatro segundos, son olas muy puntiagudas y si esta ola de fondo es de distinta dirección a la del viento el desafío es aún mayor. A nivel de diseño hemos de jugar con las estadísticas de las condiciones de la sede para lograr un barco competitivo en todo el rango previsto, y ahora en la ecuación entra la incógnita del oleaje que antes no existía. En el diseño me parece muy importante que los sistemas funcionen bien y sean eficaces para responder a los inputs de los navegantes, pues navegar con olas es más difícil para ellos.

Cambio de regla con barco más ligero y foils más grandes

El barco volará antes y en este sentido es más fácil nuestro trabajo. El mayor tamaño de los foils sí que condiciona su diseño respecto a antes. Los barcos no serán más lentos y creo que evitaremos regatas como algunas que vimos en Auckland, que fueron algo patéticas y penoso.

¿Fecha prevista para navegar en el nuevo AC 75?

Sin entrar en detalles, seguro que será en 2024, pero no se la fecha exacta. Por una parte, quieres tener el barco en el agua cuanto antes, nuestro barco actual es de primera generación y el nuevo será de tercera, lo que supone un gran cambio. Por otra parte, siempre es una tentación retrasar el máximo posible el tiempo de diseño. Está claro que se aprende más navegando el barco que en la oficina. La clave es saber el momento óptimo. Desde que tenemos el diseño definitivo tardamos entre 10 y 12 meses en construir el barco. El caparazón de carbono no necesita mucho tiempo, pero montar todos los sistemas y comprobarlos requiere mucho más tiempo que en otro tipo de barco.

Respecto a los monocascos de 2007, ¿influye más el diseño que la tripulación?

En la anterior edición navegamos y competimos tan poco que es muy difícil saberlo con certeza. En 2020 todo el mundo hacía lo mismo en las pre salidas, pero las posibilidades son infinitas, se pueden hacer muchas más cosas de las que vimos en Auckland. Tal vez la mayor facilidad de foilear ayude a ello, unos de los problemas anteriores era parar el barco. Creo que veremos cosas nuevas. Es difícil decirlo, pero pienso que ahora la tripulación es más importante. Estos nuevos son mucho más rápidos y encontrar un nudo más de viento en el campo de regatas es muy importante. Ya vimos como en Auckland Luna Rossa fue más lento que New Zealand pero fue capaz de ganar regatas gracias a que navegaron mejor.