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El sonido del silencio

En el pasado Salón Náutico de Barcelona Seabubbles y Rebot presentaron sus pequeñas embarcaciones eléctricas, dos propuestas innovadoras con mucho sentido que pudimos probar brevemente.

Con aspecto de automóvil futurista flotaba en el Moll de la fusta el Seabubbles, primer prototipo de la marca francesa. Bajo su casco se escondía un sistema de foils capaces de sustentarlo y navegar “volando” impulsado por un motor eléctrico.

Concebido para navegación en lagos, ríos o aguas muy tranquilas, proponen utilizarlo como taxi, “vehículo” de transfer” para hoteles y restaurantes ribereños, y por supuesto también para aquellos particulares atraídos por su innovador concepto.

Bajo el casco, en la parte de proa tiene un foil ancho soportado por una orza en la parte central formando una T invertida, mientras en popa el foil cuenta con dos orzas, en cuyos extremos se ha instalado las hélices de sus dos propulsores.

El Seabubbles es fácil de navegar a baja velocidad, como hicimos desde su amarre en el Moll de la Fusta hasta una dársena mayor del puerto barcelonés. La maniobra de despegue es sencilla, bastó con acelerar, mantener el rumbo fijo con el joystick y esperar que la física y la electrónica hicieran el resto. La física, hasta alcanzar 8 nudos de velocidad y empezar a sustentar sobre el agua, aumentando la velocidad hasta 14 nudos a máxima solicitud. La electrónica, dejando que su centralita se encargara de estabilizar el barco mediante el flap del foil trasero. La centralita IMU se informa de dos sensores ultrasónicos colocados en ambos lados de la proa que miden la altura sobre el agua para estabilizar el asentamiento proa/popa y la escora.

Los motores de este “barco” de 5 metros de eslora y 2,5 de manga, son una pareja de Torqeedo con 12 kW de potencia unitaria. Se alimentan con baterías de 35 kW/h en máxima solicitud, capaces de recargarse al 50% de su capacidad en 75 minutos, y en unas tres horas para alcanzar el 90% de carga. Su interior prevé cinco plazas más el puesto de gobierno, sorprendiendo las portezuelas laterales abatibles de acceso.

De aspecto más clásico y náutico se mostraba el Rebot, un llaut menorquín con motor eléctrico, en un proyecto que busca tiene sinergias con el sector de automoción. No en vano, su propuesta emplea idénticas baterías Silence que las motos eléctricas Mo/Seat y Acciona/Silent.

El barco de 5 metros de eslora máxima, 4,6 de casco más la plataforma de popa, está construido en fibra de vidrio, rematado en toda la regala y en la plataforma de baño con corcho especialmente tratado. Las líneas del casco están basadas en un llaut tradicional construido a principios del siglo pasado. Su bañera tiene una consola individual de pilotaje en el lateral de estribor y como asiento aprovecha el solario de popa, donde también tienen cabida otras dos personas sentadas.

A proa de la consola, el Rebot cuenta con un buen asiento en forma de U, capaz de reunir a 4/5 personas alrededor de su mesa. Buena parte del espacio bajo el banco y el solario se destina a sus baterías, mientras el motor se aloja bajo el piso central de la bañera.

La propulsión del Rebot está confiada a un motor EVolt de 10 kW, que equivaldría en rendimiento a un motor de combustible fósil en tormo a los 18/20 CV. Las baterías Silence tienen 5,6 kW, ofreciéndose dos combinaciones. La básica con dos baterías y una autonomía de 4 horas, y opcionalmente otro par de baterías y aumentar la autonomía a 8 horas de navegación. El tiempo de recarga al 100% de la instalación de cuatro baterías es de 9 horas.

Velando por las horas de navegación, el motor está limitado para alcanzar una velocidad máxima de cercana a 6 nudos. El timón cuelga del espejo de popa por debajo de la plataforma de baño, facilitando así el embarque tras un chapuzón con la ayuda de una escalera plegable escamoteada bajo la propia plataforma.